Conoce a Manuel Miguel, el artista oaxaqueño que teje la vida a través del color

Compartir Desde la profundidad de la Sierra Norte de Oaxaca, Manuel Miguel aprendió que todo en la vida está tejido: la tierra, las emociones y la existencia misma. En su universo artístico, las líneas se entrelazan como hilos que conectan al ser humano con la naturaleza y el espíritu, recordándonos que “cuando algo se desconecta …

Conoce a Manuel Miguel, el artista oaxaqueño que teje la vida a través del color

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Desde la profundidad de la Sierra Norte de Oaxaca, Manuel Miguel aprendió que todo en la vida está tejido: la tierra, las emociones y la existencia misma. En su universo artístico, las líneas se entrelazan como hilos que conectan al ser humano con la naturaleza y el espíritu, recordándonos que “cuando algo se desconecta internamente, surgen los síntomas del dolor”.

Nacido en Teococuilco de Marcos Pérez, creció entre montañas zapotecas, donde la creación era parte del ritmo diario. De niño dibujaba sobre la tierra húmeda, guiado por la luz cambiante de la montaña, sin imaginar que aquellas primeras formas serían el inicio de un lenguaje visual que hoy combina pintura, escultura y gráfica.

Su obra se ha forjado en diálogo con figuras clave del arte oaxaqueño —Alejandro Santiago, Maximino Javier, Rosendo Pinacho, Emiliano López, Armando Guerrero y Amador Montes—, influencias que lo ayudaron a construir una voz propia: el “costritubismo geométrico”, una técnica que explora los tejidos internos que conforman la vida.

“El ser humano es un tejedor por naturaleza. Todos los días tejemos —emociones, pensamientos, vínculos— y cuando algo se desconecta internamente, es cuando surgen los síntomas del dolor”, explica el artista.

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Conoce a Manuel Miguel, el artista oaxaqueño que teje la vida a través del color

Esa filosofía cobró fuerza durante su participación en la Feria Internacional Arte Capital 2025, realizada del 13 al 17 de noviembre en el World Trade Center de la Ciudad de México. En ese encuentro, donde confluyeron creadores, galerías y coleccionistas de todo el país, su obra destacó por su simbolismo y profundidad espiritual.

En sus lienzos conviven colibríes, abejas, escarabajos y elefantes, cada uno con un papel específico dentro de su narrativa visual. “El colibrí es mi tona, mi guardián”, comparte. “Representa la energía y la persistencia, mientras que el elefante simboliza la nobleza y la fuerza contenida. En ambos se refleja el equilibrio entre lo pequeño y lo grande, lo fuerte y lo frágil.”

La pintura, para él, no es solo técnica, sino un medio para reconectar lo visible con lo invisible. Cada línea, cada tonalidad, busca reflejar cómo el ser humano está tejido “desde lo micro hasta lo macro”, y cómo toda desconexión interior repercute en el entorno.

Más allá del estudio, Manuel Miguel concibe el arte como un tejido espiritual y social. A través de su trabajo impulsa proyectos culturales, fomenta la educación artística en comunidades y promueve el vínculo entre arte, raíz y colectividad. “El arte nace de la raíz y se expande hacia el mundo”, afirma.

Con su presencia en la Feria Internacional Arte Capital 2025, el artista oaxaqueño reafirma su lugar como una de las voces más genuinas del arte contemporáneo mexicano, un creador que, desde Oaxaca, nos recuerda que cada trazo es parte del gran tejido de la vida.

El artista oaxaqueño Manuel Miguel. Foto cortesía.

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