Arzobispo de Nueva York pide unidad y ayuda para los más necesitados.

En una celebración llena de música y espiritualidad, el cardenal Carl Anthony Hicks asumió oficialmente la sede del arzobispo de Nueva York en un gran templo con miles de personas esperando fuera, mientras que otros cientos más se reunieron afuera. Este momento marcaba el final de la época de Timothy Dolan, quien renunció al cargo …

Arzobispo de Nueva York pide unidad y ayuda para los más necesitados.

En una celebración llena de música y espiritualidad, el cardenal Carl Anthony Hicks asumió oficialmente la sede del arzobispo de Nueva York en un gran templo con miles de personas esperando fuera, mientras que otros cientos más se reunieron afuera. Este momento marcaba el final de la época de Timothy Dolan, quien renunció al cargo hace varios meses debido a su cumpleaños número 75.

Dolan había expresado su decisión de retirarse en febrero del año pasado, siguiendo una tradición establecida para los obispos estadounidenses que alcanzan la edad de 75 años. El cardenal Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos, asistió a la ceremonia y leyó la carta oficial del papa Francisco, quien nombró a Hicks como su sucesor.

En este momento histórico, Hicks demostró su habilidad para adaptarse al idioma y la cultura de sus comunidades. En un gesto de respeto hacia el amplio público hispanohablante de Nueva York, Hicks utilizó español en algunas de sus palabras iniciales, lo que reflejó su compromiso con la diversidad cultural de la ciudad.

Hicks había sido elegido por el papa Francisco para reemplazar a Dolan en diciembre del año pasado, después de una búsqueda exhaustiva y un proceso riguroso. Durante su cinco años de servicio en El Salvador, Hicks trabajó como director de un programa de orfanatos administrado por la Iglesia, que operaba en nueve países de América Latina y el Caribe.

En este momento, la comunidad católica estadounidense esperaba con ansias ver cómo Hicks lideraría al arzobispo de Nueva York. Con una rica experiencia internacional, Hicks está listo para abordar los desafíos que se le presentarán en este nuevo rol. Su compromiso con el servicio a Dios y a las comunidades más vulnerables ha sido demostrado en su trabajo en El Salvador, y ahora está listo para llevar sus habilidades al corazón de Estados Unidos.

La elección de Hicks como arzobispo de Nueva York es una oportunidad única para la Iglesia católica estadounidense. Con su compromiso con el servicio y su experiencia internacional, Hicks está listo para abordar los desafíos del futuro y guiar a la comunidad católica estadounidense en sus esfuerzos por servir a Dios y a las personas.