Actualmente, una llanta nueva para microbús puede costar alrededor de tres mil pesos, por lo que muchos optan por llantas renovadas de menor precio. Esta práctica se repite, provocando el deterioro progresivo de la flota. A este panorama se suma la caída de la demanda, ya que mencionaron que una unidad transporta en promedio entre …
Transportistas de CDMX rechazan aumento de 1.50 pesos a tarifa; es insuficiente, dicen

Actualmente, una llanta nueva para microbús puede costar alrededor de tres mil pesos, por lo que muchos optan por llantas renovadas de menor precio. Esta práctica se repite, provocando el deterioro progresivo de la flota.
A este panorama se suma la caída de la demanda, ya que mencionaron que una unidad transporta en promedio entre 250 y 300 pasajeros diarios, muy por debajo de lo necesario para alcanzar el punto de equilibrio financiero. “La tarifa está desfasada desde hace más de 20 años. No cubre los costos reales de operación, mantenimiento ni renovación de unidades”, lo que genera un círculo vicioso: ingresos insuficientes, mantenimiento limitado, deterioro del servicio y pérdida de usuarios.
El rezago tarifario también impide invertir en capacitación formal para los conductores, mientras que en empresas estructuradas los operadores pueden asistir a cursos y certificaciones, en el modelo hombre-camión el conductor vive al día y no puede dejar de trabajar sin perder ingresos. “Si no alcanza para mantener bien la unidad, mucho menos para profesionalizar al operador”, señaló Eduardo Gutiérrez Silva.
Añadió que solo una rentabilidad real permitiría renovar vehículos cada cinco años, periodo en que la mayoría de las piezas llega al final de su vida útil. Con la tarifa actual, la renovación de flota es inviable.
Ante este escenario, los operadores proponen avanzar hacia una tarifa técnica, basada en los costos reales de operación, mantenimiento, salarios y renovación de flota, complementada con subsidios gubernamentales.
El esquema incluiría subsidios a través de tarjetas electrónicas, que permitan cobrar una tarifa accesible al usuario mientras el gobierno cubre la diferencia real del costo del servicio, como ya ocurre en otros sistemas públicos de la ciudad. “Si no hay subsidio, el modelo no da. La figura del hombre-camión va a desaparecer, con o sin nosotros”.






