Compartir El regreso del publirelacionista argentino Gaby Álvarez a Punta del Este, el balneario uruguayo elegido por el jet set mundial para los días de inicio del año, no responde a una nostalgia automática ni a una estrategia de visibilidad. Es más bien, una decisión cargada de propósito personal y profesional. Diecisiete años después de …
Buenos Aires, Punta del Este y después: Gaby Alvarez regresa a la perla uruguaya luego de 17 años

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El regreso del publirelacionista argentino Gaby Álvarez a Punta del Este, el balneario uruguayo elegido por el jet set mundial para los días de inicio del año, no responde a una nostalgia automática ni a una estrategia de visibilidad. Es más bien, una decisión cargada de propósito personal y profesional. Diecisiete años después de haberse alejado del centro de la escena, el histórico relacionista público vuelve a Uruguay con una convicción clara: ocupar el lugar justo, en el momento exacto, y desde una versión propia profundamente transformada.
“Volver acá es muy fuerte para mí”, dice en conversación telefónica con Forbes. “Este lugar me formó, me dio identidad profesional y me permitió crecer como relacionista público a nivel internacional”. Punta del Este fue durante años su escenario natural, el espacio donde aprendió a leer códigos, a construir puentes y a entender que el verdadero valor de un evento no está en su tamaño, sino en la energía que se genera entre las personas.
Hoy, su regreso tiene otro pulso. “Estoy en paz conmigo y eso cambia todo”, confiesa. “Ya no necesito demostrar nada. Vuelvo porque quiero, porque me hace bien y porque siento que es el momento”. Ese punto de su vida, llega acompañado por una vivencia íntima que atraviesa toda esta etapa: haber pasado los últimos meses en Buenos Aires junto a su madre, de 88 años. “Estar con ella me ordenó emocionalmente”, admite. “Te cambia la escala de prioridades”.
Uruguay aparece entonces como una continuidad natural. “Siempre fue mi segunda casa”, dice, y no lo plantea como una frase hecha. Volver a Punta del Este le implica reconectarse con una historia personal, pero también resignificarla. No se trata de repetir fórmulas del pasado, sino de adaptarlas a un presente más consciente.
Gaby Alvarez pasa sis días en Punta del Este en Casa Suaya, la casa del empresario Alfredo Suaya. (Fotos cortesía)
El arte de volver a reunir
Esta es la primera temporada, en casi dos décadas, en la que Gaby Álvarez vuelve a trabajar activamente en Punta del Este y lo hace con una agenda tan nutrida como precisa. “Quise hacer poco, pero bien”, explica. En total, serán seis grandes encuentros sociales, todos concentrados en José Ignacio, el lugar que eligió como base y donde pasa sus días.
“No me muevo de José Ignacio”, afirma. “Es donde mejor me siento, donde puedo trabajar y disfrutar al mismo tiempo”. Allí vive, allí organiza y concentra su energía creativa. Su rutina combina mañanas de playa con largas conversaciones, caminatas y reuniones informales que muchas veces terminan convirtiéndose en proyectos.
Asimismo, confía informalmente que los eventos de esta temporada reflejan esa nueva lógica. “Hubo un reciente lanzamiento extremadamente privado para 100 personas, pensado como un reencuentro íntimo. Luego, un evento de mayor escala para 250 invitados celebrando los 20 años de Casa Suaya, acompañado por el lanzamiento de su nueva firma, App Ibiza, donde se focaliza en servicios de lujo. A eso se sumó un encuentro planificado para 300 personas en Laguna Escondida”, uno de los escenarios más codiciados de la zona.
Focalizado en la agreste José Ignacio, Álvarez por estos días también está a cargo de toda la comunicación del restaurant Osaka, donde celebró fin de año (uno de sus invitados fue Diego Boneta con su novia Renata, Juanita Viale, además de Nicolás Repetto y su esposa Florencia Raggi, muchos amigos más), consolidando su rol como curador de experiencias más que como organizador tradicional. “Lo que hago hoy son grandes encuentros sociales”, aclara. “No me interesa la fiesta vacía. Me agrada que la gente se encuentre, se mire, y que converse”.
Y el perfil de los invitados marca su sello: si bien ya no son noches con Charly Garcia, Nacha Guevara o Gustavo Cerati, las nuevas generaciones de artistas, directores de cine, actores, actrices, empresarios y modelos, también acuden a sus encuentros y, especialmente, “una fuerte presencia de gente de Nueva York y Los Ángeles, ese es mi diferencial”, reconoce. “Mi historia en Estados Unidos me permite traer a Punta del Este un público que ya confía en mí y que entiende este tipo de propuestas”.
En otro párrafo de la conversación, Álvarez observa con atención el presente del balneario y sostiene: “Punta del Este está cada vez más internacional”, señala. Aunque también deja una reflexión: “No entiendo por qué la temporada sigue siendo tan corta. Febrero es increíble y se disfruta mucho más”, algo que no lo dice como crítica, sino como alguien que conoce el potencial del lugar y aún ve margen para crecer.
Junto a Nicole Neumann y su esposo José Manuel Urcera.
Gran vínculo lo une al actor mexicano Diego Boneta.
Mirar hacia adelante
Vale decir entonces, que su regreso a Punta del Este tampoco es un punto de llegada, sino una estación dentro de un año intenso. Tras el verano uruguayo, Álvarez retomará su agenda en Buenos Aires, con proyectos vinculados a Faena Buenos Aires y la marca Faena. “Me gusta volver a trabajar en Argentina”, dice. “Es un mercado que conozco bien y que sigue siendo muy estimulante”.
Luego llegará el verano europeo, donde Ibiza vuelve a aparecer como eje. “Este año quiero hacer base en Europa”, explica. “Pero hacer base no significa quedarme quieto”. La idea es moverse entre destinos, sostener vínculos y seguir construyendo puentes. Nueva York y Miami continúan siendo fundamentales. “Sigo trabajando con Art Basel, y con Melissa Ganzi para la World Polo League en Wellington, y con todo Estados Unidos”, enumera. “Me gusta moverme, aprender, crecer”.
Cuando se le pregunta qué significa este regreso a Punta del Este, la respuesta no es grandilocuente, “es cerrar un círculo sin cerrarlo del todo”, dice. “Es volver al lugar donde crecí, pero con otra mirada”.
Punta del Este lo vio nacer profesionalmente y hoy lo recibe distinto, y él vuelve renovado también: más calmo, selectivo, más consciente del tiempo y del valor de los encuentros. “Estoy feliz de estar aquí”, repite. Y en esa frase sencilla se resume todo: el pasado integrado, el presente vivido y el futuro abierto.
El empresario y amigo personal, Alan Faena, estuvo presente en uno de sus encuentros.
Junto a su amiga Teresa Calandra y compañía.
Gaby y otra de las invitadas especiales, Juanita Viale, la nieta de la “reina de los almuerzos”, Mirtha Legrand.
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