En un día como cualquier otro, el Aeropuerto Internacional de Caracas vuelve a ser testigo de la historia de Venezuela: 182 migrantes venezolanos, provenientes de Arizona, Estados Unidos, desembarcaron en tierra firme después de un largo viaje que los llevó a abandonar la búsqueda de un mejor futuro y regresar al país natal. Esta llegada …
“Vuelta a casa: Llegada histórica de 182 migrantes repatriados desde EE.UU. después de un emocionante viaje que resume la lucha por el retorno”

En un día como cualquier otro, el Aeropuerto Internacional de Caracas vuelve a ser testigo de la historia de Venezuela: 182 migrantes venezolanos, provenientes de Arizona, Estados Unidos, desembarcaron en tierra firme después de un largo viaje que los llevó a abandonar la búsqueda de un mejor futuro y regresar al país natal. Esta llegada marca el cuarto vuelo que se recibe en Venezuela desde que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tomaron posesión del poder.
La noticia fue difundida por el programa gubernamental Gran Misión Vuelta a la Patria, una iniciativa creada para recibir de vuelta a los venezolanos que han estado exiliados en otros países. Aunque se trató de un día como cualquier otro, hay algo que nos hace reflexionar sobre la condición humana y el amor que profesamos a nuestro hogar.
El vuelo, que aterriza en Caracas con 149 hombres, 23 mujeres y 10 niños a bordo, es el resultado del esfuerzo conjunto de los migrantes venezolanos, las autoridades estatales y la cooperación internacional. La decisión de regresar a Venezuela no es fácil, especialmente cuando se considera que muchos de estos individuos han vivido años en condiciones precarias y han visto su calidad de vida disminuir.
Pero hay algo que hace que este vuelo sea más que un simple regreso a casa: es la oportunidad para que los venezolanos puedan volver a construir sus vidas, a recobrar el equilibrio y a encontrar un sentido de pertenencia en un país que, aunque no siempre ha sido fácil, siempre ha sido suyo. Es el deseo de regresar a una tierra donde se pueda sentir seguro, protegido y amado.
La historia






