La madrugada del 3 de enero de 2026, fue una noche que muchos caraqueños no olvidarán pronto. La ciudad, ya afectada por años de crisis económica y política, vivió un episodio de gran tensión cuando una serie de explosiones, sobrevuelos militares y apagones masivos sumieron a sus habitantes en una atmósfera de pánico y confusión. …
“Una noche de terror en la capital venezolana: Bombas y balas azotan Caracas, con aeropuertos, bases militares y centros del poder como objetivos directos”

La madrugada del 3 de enero de 2026, fue una noche que muchos caraqueños no olvidarán pronto. La ciudad, ya afectada por años de crisis económica y política, vivió un episodio de gran tensión cuando una serie de explosiones, sobrevuelos militares y apagones masivos sumieron a sus habitantes en una atmósfera de pánico y confusión. Los sonidos de las detonaciones, que llegaban desde diferentes puntos de la ciudad y zonas conurbadas, se mezclaron con el ruido de aviones volando bajo y cortes generalizados en el suministro eléctrico, despertando a miles de personas en medio del miedo y la incertidumbre.
La primera explosión tuvo lugar alrededor de las 02:00 horas del sábado, y rápidamente se extendió por toda la ciudad. El estruendo fue tal que despertó a personas en diferentes barrios y zonas residenciales. La gente salió a las calles, alarmada y confundida, tratando de entender qué estaba sucediendo. Algunos intentaron buscar información en sus teléfonos móviles o en la radio, mientras que otros simplemente se quedaban allí, paralizados por el miedo.
En algunas zonas, los residentes vieron aeronaves volando muy bajo sobre sus cabezas, lo que solo aumentó la tensión y la ansiedad. La gente se escondió en sus hogares o en lugares seguros, esperando que todo pasara pronto. Sin embargo, las detonaciones continuaron, y los apagones eléctricos se extendieron por toda la ciudad, dejando a muchos sin luz ni agua.
La infraestructura estratégica de la ciudad también fue objeto de ataques directos. Se reportaron explosiones en instalaciones militares y estatales, lo que solo aumentó la inquietud y el temor. La gente se preguntaba qué estaba pasando y quién era responsable de los ataques. Algunos creían que se trataba de un ataque militar, mientras que otros pensaban que podría ser una acción de vandálicos o incluso un ejercicio militar mal planeado.
La situación en la ciudad se mantuvo tensa durante horas, con personas saliendo a las calles para buscar ayuda y información. Los servicios de emergencia trabajaron para responder a los llamados y restablecer el orden, pero la situación siguió siendo muy difícil. La gente se sentía asustada y confundida, sin saber qué sucedería a continuación.
Finalmente, alrededor del amanecer, la situación comenzó a normalizarse, aunque la ciudad seguía en un estado de alerta. La gente se reunió en los espacios públicos para hablar sobre lo que había pasado y compartir sus experiencias. Algunos expresaron su rabia y frustración por la falta de información y la inestabilidad que rodeaba a la ciudad.
La madrugada del 3 de enero de 2026, fue una noche que Caracas no olvidará pronto. La ciudad se vio envuelta en un episodio de gran tensión y confusión, que dejó a miles de personas con preguntas y temores. Sin embargo, la gente también demostró su capacidad para unirse y superar los desafíos, lo que es un signo positivo en tiempos difíciles.






